viernes 28 de agosto de 2009

Cierre

Hagamos eso de que si para los cincuenta años los dos todavía estamos solteros, nos casamos. Nos vamos a vivir a Europa, a escuchar Gainsbourg y tomar café sobre adoquines. Típica careteada intelectualoide. Nos vamos para hacer todo eso que siempre criticábamos (aunque nos fascinara, seamos honestos). Para ese entonces, no vamos ni a recordar por qué nos peleamos a los 17 años. Tal vez hasta nos queramos mucho. Nos dejan y dejamos de joder, vos y yo. Y nos bancamos todo lo que siempre pateamos, todo ese miedo. Ya vamos a estar viejos.

viernes 10 de abril de 2009

Dedos cruzados

Siempre que me llegue un e-mail, o un mensaje, tal vez una carta, cuando toquen el timbre de mi casa, si me gritan “¡Julia!” por la calle o me tocan la espalda, siempre, siempre siempre siempre, primero de todo voy a preguntarme si serás vos. Como primera opción. Después cualquier otro.
Mi vida con vos y después con otro.
No me voy a poner a calcular posibilidades.
Ojalá, algún día. Con suerte.

miércoles 11 de marzo de 2009

Jueves

Tiro los zapatos hacia un costado, piso los adoquines sucios y fríos, me apoyo levemente sobre la columna. Las cinco o seis personas que están por entrar me miran con pena, los muy hijos de puta, como si la necesitara. Necesito un taxi a casa, éso, más que nada.

A vos te conozco, sí. Estudiamos algo juntos hace unos años. Inglés.

Es raro, me quedé cuarenta minutos esperando a que salieran y aún así, no contesto los llamados. Mensaje de texto. "Qué carajo te pasa? Me podés atender?".

No son tan lindas, che.

Tienen razón, sí me hago la sufrida. Podría volver a entrar, o atender el celular al menos. O explicarles. O intentar. O podría quedarme en casa alguna noche. Nadie te obliga a nada, en realidad. Yo me meto en estas cosas.

Igual no salieron a buscarme. Tanto no les importa que me haya ido. ¿Cuándo decidí querer estar acá?

Cuándo decidí no querer estar acá, éso lo sé.

Ahora.

Por el frente pasan taxis.

Quiero nuevos amigos. Esto no es vida.